¡Aaaay! Me encanta Rober, es tan mono y gordito y adorable. Y me encanta Jeffrey, es tan mono y gordito y adorable. Y me encanta "M", es tan mono y gordito y adorable. Y me encanta "Z", es tan mono y gordito y adorable.
Entonces fui plenamente consciente. Algo acababa de morir. Lo sentía. A esa sensación de desasosiego le sucedió una especie de calma absoluta. Como si todos los temores hubiesen terminado al fin. Se habían convertido en pequeñas partículas acuosas, y ahora formaban un océano infinito en mi cabeza.